Un arte de vivir
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa, tu corbata de tarde, la carta que le escribes a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero. Amar el sol y desear veranos, y el invierno lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte el foulard con cariño esmerado ante el espejo, embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas, todo el mundo que cabe en tanta euritmia. Dejar de amanecida tan fantásticos lechos, y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando en la memoria, porque hablan de vellos y delicias y escondidos lugares, y perfumes sin nombre, dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces, qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán después un tanto yermas, y esperarás el sueño. Del día que vendrá no sabes nada (no consultas oráculos). Te quemarán hastíos y emociones, tertulias y bellezas, las rosas de un banquete suntuario, y las viejas callejas, donde se siente todo, en el verano, como un aroma intenso. Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa, y si todo va mal, si al final todo es duro, como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.

“El viaje a Bizancio”, Luis Antonio de Villena 1972 – 1974

Un arte de vivir

Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa, tu corbata de tarde, la carta que le escribes a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero. Amar el sol y desear veranos, y el invierno lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte el foulard con cariño esmerado ante el espejo, embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas, todo el mundo que cabe en tanta euritmia. Dejar de amanecida tan fantásticos lechos, y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando en la memoria, porque hablan de vellos y delicias y escondidos lugares, y perfumes sin nombre, dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces, qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán después un tanto yermas, y esperarás el sueño. Del día que vendrá no sabes nada (no consultas oráculos). Te quemarán hastíos y emociones, tertulias y bellezas, las rosas de un banquete suntuario, y las viejas callejas, donde se siente todo, en el verano, como un aroma intenso. Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa, y si todo va mal, si al final todo es duro, como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.

“El viaje a Bizancio”, Luis Antonio de Villena 1972 – 1974

«I like to think about the life of wine… How it’s a living thing. I like to think about what was going on the year the grapes were growing; how the sun was shining; if it rained. I like to think about all the people who tended and picked the grapes. And if it’s an old wine, how many of them must be dead by now. I like how wine continues to evolve, like if I opened a bottle of wine today it would taste different than if I’d opened it on any other day, because a bottle of wine is actually alive. And it’s constantly evolving and gaining complexity. That is, until it peaks, like your ‘61. And then it begins its steady, inevitable decline… And it tastes so fucking good».

«I like to think about the life of wine… How it’s a living thing. I like to think about what was going on the year the grapes were growing; how the sun was shining; if it rained. I like to think about all the people who tended and picked the grapes. And if it’s an old wine, how many of them must be dead by now. I like how wine continues to evolve, like if I opened a bottle of wine today it would taste different than if I’d opened it on any other day, because a bottle of wine is actually alive. And it’s constantly evolving and gaining complexity. That is, until it peaks, like your ‘61. And then it begins its steady, inevitable decline… And it tastes so fucking good».

Give them what they need. You have a son, maybe you name him James, it’s a good strong name, and maybe one day years from now years after I’m dead and gone reunited with your dear ma, you gather your whole family around and tell them the truth, who you are, where you come from, you tell them the whole story. Then you ask them if they know how lucky there are to be there. It all came so close to never happening. This life came so close to never happening.

Give them what they need. You have a son, maybe you name him James, it’s a good strong name, and maybe one day years from now years after I’m dead and gone reunited with your dear ma, you gather your whole family around and tell them the truth, who you are, where you come from, you tell them the whole story. Then you ask them if they know how lucky there are to be there. It all came so close to never happening. This life came so close to never happening.