No es oportunismo —más bien sincero, profundo y doloroso respeto a uno de los más brillantes animales cinematográficos con lo que hemos (he) crecido. Este es mi TOP 5 de uno de los verdaderamente grandes. Philip Seymour Hoffman.
The Master
Synecdoche, New York.
Happiness.
Moneyball.
La duda.
Y por encima (o al margen) de todas ellas, una de las películas de mi vida: 25th Hour. 

No es oportunismo —más bien sincero, profundo y doloroso respeto a uno de los más brillantes animales cinematográficos con lo que hemos (he) crecido. Este es mi TOP 5 de uno de los verdaderamente grandes. Philip Seymour Hoffman.

  1. The Master
  2. Synecdoche, New York.
  3. Happiness.
  4. Moneyball.
  5. La duda.

Y por encima (o al margen) de todas ellas, una de las películas de mi vida: 25th Hour

No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell. Ésa fue la equivocación de Doc. Siempre se llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada. Pero no hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo.
— Truman Capote.
Halcones con el ala rota. Ahí hay un artículo. Prometo hacerlo.

No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell. Ésa fue la equivocación de Doc. Siempre se llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada. Pero no hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo.

— Truman Capote.

Halcones con el ala rota. Ahí hay un artículo. Prometo hacerlo.