Fue una mañana extraña. Llovía sobre Neguri, todavía no había amanecido pero salí igualmente a la terraza, piedra, madera y forja sobre el acantilado de la bahía de Abra. Llovía sin coraje, marzo sonreía, el Atlántico huele diferente.
La zona de confort es un refugio tibio, pero también un eco que repite lo mismo una y otra vez. Salir duele, sin el roce de lo nuevo, la mirada pierde brillo, a mi me gusta salir de ella en momentos puntuales y saber que siempre está ahí para acogerme cuando lo necesito. Y es lo más bonito, saber que puedes volver.
Curiosas las personas, desde que transito por la calma, tengo muchas más ganas de crecer y evolucionar, siendo consciente de esa tranquilidad y apoyo que me da la calma. Crecer y evolucionar pero sin dejarla atrás. Feliz sábado a todos.
Ayyyyy que bonito. Laura es ♥️. Carmen Pacheco dice hoy es su News: “Venga lo que venga, estemos donde estemos, encontraremos la primavera”Me ha hecho pensar en lo que compartís Laura y tu.
El 5/2/24 escribí una de mis Cartas mensuales a Paul Auster. Comento la misma frase inicial de su Diario de invierno que es uno de mis libros preferidos.
Me gustan las coincidencias! Me ayudan a mantenerme, deliberadamente, en mi zona de confort!
La zona de confort, a mi parecer, no es un estado de pasividad como nos vende la industria de la autoayuda, es un premio una meta que alcanzas tras mucho tiempo fuera de ella; la alcanzas por qué has trabajado, vivido experiencias difíciles y has madurado lo suficiente para poder reconocerla y quedarte allí. Yo también amo mi vida en Oviedo lejos del ritmo frenético de las ciudades grandes y masificadas.
Qué belleza en tu carta hoy, siempre la hay, pero hoy hay algo particularmente bello. Debe ser la calma. ¿Sabes? Algunas personas pasan gran parte de su vida anhelando ese lugar seguro, la calma y poco más. Esa zona de confort tan denostada hoy es el sueño de muchos, así que me alegra que hayas roto la lanza en su favor. Qué pereza esta gente que siempre quiere empujar a los demás a buscar más y más. Gracias siempre, Jesús.
Que carta tan bella la de hoy. Volver en el coche llorando después de ver a una persona querida es una sensación extraña. Es una mezcla de amor y tristeza que te encoge el corazón. Pero sin duda, escogería siempre amar más aunque conlleve sufrir más. Me ha entrado ganas de leer los dos libros que comentas. Anotados en mi lista.
La zona de confort es para mi el lugar al que llegar para tomar aire, fuerzas, prepararme para volver a saltar. No permanezco en el. Sólo lo transito. Yo sí necesito saber que está para cuando he de volver, pero siempre he de salir de ahí y volver a entrar y viceversa las veces que quiero. Me hace sentirme viva. Es refugio, talismán, equilibrio. No es mi estado. Qué maravilla que cada persona, cada una de nosotras encontremos nuestra historia. Inspiras, Jesús. 🙌
¡Oh, yo también amo mi zona de confort! Pero la vida me ha empujado fuera de ella algunas veces, tres, cuatro tal vez, de forma dramática. Sucede con los años y tantas pérdidas. Y no tuve más remedio que crecer. He buscado el siguiente paraíso, eso sí. ¡Larga vida a la felicidad!
Siempre que leo tus textos y aparece "Laura" todo se vuelve etereo (sublime, celestial), casi mágico. Has construido un hada-deidad en mi cabeza. Me he oído decir el nombre del hada en un susurro.
Tener donde volver es la certeza de que existen los milagros. Yo estoy lejos de llegar a mi zona de confort, a veces no me doy cuenta y me pierdo, pero en este momento es mi norte.
Pero que bonito Jesús, de corazón te lo digo 🩷 Larga vida a nuestras zonas de confort y a nuestros vinos en casa un día cualquiera con esa persona especial! Los desayunos con un libro, cogerse la mano en silencio, la charla intrascendente de cada día…No hay ratos mejores!
La zona de confort es un refugio tibio, pero también un eco que repite lo mismo una y otra vez. Salir duele, sin el roce de lo nuevo, la mirada pierde brillo, a mi me gusta salir de ella en momentos puntuales y saber que siempre está ahí para acogerme cuando lo necesito. Y es lo más bonito, saber que puedes volver.
Casa es poder volver o no es casa.
Eso es.
Curiosas las personas, desde que transito por la calma, tengo muchas más ganas de crecer y evolucionar, siendo consciente de esa tranquilidad y apoyo que me da la calma. Crecer y evolucionar pero sin dejarla atrás. Feliz sábado a todos.
Bendita zona de confort a la que cuesta tanto llegar y, más aún, conservar. Feliz semana
Eso es.
Totalmente de acuerdo. Gracias por el artículo, Jesús.
‘Yo no quiero sufrir ni crecer’, creo que ya lo he hecho suficiente para esta vida. Gracias, como siempre, por tanta ternura.
Ayyyyy que bonito. Laura es ♥️. Carmen Pacheco dice hoy es su News: “Venga lo que venga, estemos donde estemos, encontraremos la primavera”Me ha hecho pensar en lo que compartís Laura y tu.
Precioso, sentido y lanzado dulcemente al mundo. Una delicia leerte. Gracias 💞
Un artículo delicioso!
El 5/2/24 escribí una de mis Cartas mensuales a Paul Auster. Comento la misma frase inicial de su Diario de invierno que es uno de mis libros preferidos.
Me gustan las coincidencias! Me ayudan a mantenerme, deliberadamente, en mi zona de confort!
La zona de confort, a mi parecer, no es un estado de pasividad como nos vende la industria de la autoayuda, es un premio una meta que alcanzas tras mucho tiempo fuera de ella; la alcanzas por qué has trabajado, vivido experiencias difíciles y has madurado lo suficiente para poder reconocerla y quedarte allí. Yo también amo mi vida en Oviedo lejos del ritmo frenético de las ciudades grandes y masificadas.
Qué belleza en tu carta hoy, siempre la hay, pero hoy hay algo particularmente bello. Debe ser la calma. ¿Sabes? Algunas personas pasan gran parte de su vida anhelando ese lugar seguro, la calma y poco más. Esa zona de confort tan denostada hoy es el sueño de muchos, así que me alegra que hayas roto la lanza en su favor. Qué pereza esta gente que siempre quiere empujar a los demás a buscar más y más. Gracias siempre, Jesús.
Que carta tan bella la de hoy. Volver en el coche llorando después de ver a una persona querida es una sensación extraña. Es una mezcla de amor y tristeza que te encoge el corazón. Pero sin duda, escogería siempre amar más aunque conlleve sufrir más. Me ha entrado ganas de leer los dos libros que comentas. Anotados en mi lista.
La zona de confort es para mi el lugar al que llegar para tomar aire, fuerzas, prepararme para volver a saltar. No permanezco en el. Sólo lo transito. Yo sí necesito saber que está para cuando he de volver, pero siempre he de salir de ahí y volver a entrar y viceversa las veces que quiero. Me hace sentirme viva. Es refugio, talismán, equilibrio. No es mi estado. Qué maravilla que cada persona, cada una de nosotras encontremos nuestra historia. Inspiras, Jesús. 🙌
Jesús, justo me ha salido en youtube este short y no he podido evitar acordarme de esta publicación 🤭: https://youtube.com/shorts/gec-kWNvLsk?si=1QzdeehiJC-JyPbH
Me flipa.
¡Oh, yo también amo mi zona de confort! Pero la vida me ha empujado fuera de ella algunas veces, tres, cuatro tal vez, de forma dramática. Sucede con los años y tantas pérdidas. Y no tuve más remedio que crecer. He buscado el siguiente paraíso, eso sí. ¡Larga vida a la felicidad!
Siempre que leo tus textos y aparece "Laura" todo se vuelve etereo (sublime, celestial), casi mágico. Has construido un hada-deidad en mi cabeza. Me he oído decir el nombre del hada en un susurro.
Tener donde volver es la certeza de que existen los milagros. Yo estoy lejos de llegar a mi zona de confort, a veces no me doy cuenta y me pierdo, pero en este momento es mi norte.
Muchas gracias, Karina.
Pero que bonito Jesús, de corazón te lo digo 🩷 Larga vida a nuestras zonas de confort y a nuestros vinos en casa un día cualquiera con esa persona especial! Los desayunos con un libro, cogerse la mano en silencio, la charla intrascendente de cada día…No hay ratos mejores!
Desde luego: larga vida a nuestras zonas de confort! Con lo que ha costado conseguirlas...
Hoy, tu carta es bálsamo para mi … gracias! ❤️
¡Me encanta leerte Jesús! Es reconfortante siempre
Agradecido, Monica.